En la noche del eterno descanso.

Pegaba un viento muy frío cuando el pequeño Rigo terminaba de lavar los platos a la luz de la luna, en ese fregadero junto a la pileta, en el reducido patio. El niño de tan sólo 10 años ya tiene manos duras por el trabajo en la milpa, pero aún así no deja de sonreir y emocionarse dando cuenta de su corta edad.

El agua está helada, pero el niño termina de lavar los platos y los lleva a la cocina, con su madre, quien termina de recoger la mesa. La madre le despide por el día de hoy, le da un beso en la mejilla y le desea buenas noches, no sin antes mencionarle que se debe despedir del abuelo quien, después de cenar, se retiró a descansar a su cuarto en la esquina.

El niño se acerca a la habitación, resistiendo el frío viento del monte. Toca a la puerta sin recibir respuesta, sólo se escuchan pequeños golpes. Vuelve a tocar pero ahora no hay sonido alguno. Sintiendo un pequeño escalofrío que recorre su espalda, el niño se preocupa y le avisa a su madre mediante un grito: Continue reading

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