Ellas y yo

Hace muchos días llegué a leer un ensayo escrito por mi tío, titulado “Ellas o yo“. Relataba, en un lenguaje muy coloquial, sus aventuras con las mujeres de su vida. Actualmente mi tío es un solterón que no le rinde cuentas a nadie y que se la pasa de vago (ya está hasta jubilado).

Yo, en cambio, no creo necesitar de eso, pues sus relatos estaban llenos de ese sabor… melancólico, como que a veces se arrepiente de muchas cosas. No, no, no. ¿Qué nos pasa? Sí, yo también tengo mis ternuritas pero no hay nada que la música ranchera no ayude a descargar. Ajá, aunque no lo crean yo también llegué a tener mis anécdotas con las nenas.

¡Uta! hay desde esas de manita sudada como con María Luisa, mi primer amor ¡ja! Sí, la recuerdo harto. De hecho ese “romancito” fue el más duradero porque fue en plena infancia. Bueno, lo admito, ni éramos novios, no hubo nada oficial, pero de que queríamos ¡queríamos! Ella en aquel entonces era güerita, sus labios eran rositas rositas, típicos de una niña, su pelo largo y siempre la hacía reír con los chistes que me enseñaba mi papá. Siempre andábamos juntos. Tiempo después me adelantaron y entré a la primaria un año antes que ella (Sí, cabrón, desde morritos). Pero eso no impidió nada, porque en toda la primaria nos seguíamos echando ojitos y los perros, aunque nos hacíamos güeyes. La neta yo siempre fui remiedoso cuando era morro. Ella incluso ya le decía “suegros” a mis papás y yo con mi cara de orate nomás me quedaba viendo. ¡Ay taba rependejo! Bueno… todavía.

Se acabó la primaria y comencé a ver más allá. Se me empezó a quitar esa inseguridad. Tener una banda de rock ayuda y sobre todo si es la única de la escuela… ¡o el pueblo! Ahí el gusto se me empezó a sensibilizar más pero no hacía nada. Como que eso del compromiso nunca se me dio, ¡ñáñaras!

Durante toda la Secundaria me dediqué a salir más, incluso me pagaban por ello cuando estaba en auge la bandita. ¡Uta, hasta nos mandaban llamar y llenábamos lugares! Pero la caca se nos subió cuando comenzábamos a salir en la tele. Malinterpretaba a Nietzche y me convertí en un MAMONAZO ¡Uuuuuuuuuuuuuts!

Al entrar a la prepa se me bajó lo mamón de putazo y fue cuando me llegó la verdadera seguridad. Llegué a una Preparatoria Federal, procedente de una escuela privada de monjas, la secundaria más pinchi fresa del pueblo. Por lo tanto, todos los cabrones me veían como un bicho raro y a las morritas les daba cierto misterio. Ajá, nomás por venir de escuela fresa me trataban como tal. ¡Nooooo, hijines! No soy fresa, nomás soy mamón.

Pero de eso se dieron cuenta con el tiempo. Aprendí a ser sencillo y con paciencia pude conocer a la gente y dejar que me conocieran. Entonces me empecé a juntar con los vatos madreadores del salón. De ellos aprendí a ser gandalla, ellos aprendieron de mí a ser más tranquilos, respetuosos. Pero ¡hey! En la Prepa encontré algo más: un banquete de nenas.

Mi primer conquista fue una chica llamada Yazmín San Juan (¡pinche destino cabrón! ¿no?). Ella fue la que me hizo darme cuenta del mundo de posibilidades. Debo reconocerlo, en aquel entonces ella era una de las chicas más deseadas por la banda. Delgadita, guapa y lo que se puede llamar “sexosa”, provocativa. No sé, no sé, no me crean, pero “ella quería conmigo” antes de que yo la conociera. Recuerdo que a los pocos días de conocernos me escribía alguna que otra carta y en mi cumpleaños ella me dio frente a todos mi regalo junto a otra carta y una postal. ¡A huevo! y yo con el ego por las nubes. Pero ¡chale! Mi jefe me dijo algo que me pegó fuerte: “Amigas puedes tener en todos lados, pero si decides tener una novia asegúrate de que sea alguien con quien quieres estar de verdad”. Yo creo que por eso me daba mello el compromiso, no quería regarla.

No pasó nada más porque pensé que Yazmín solamente quería un rato de diversión. Ahí le dejé y días después ella ya andaba con un cabrón del barrio. Ajá, justo lo que sospeché. Poco después llegó Anilú. Hubo uno que otro besillo y arrimón, pero nada más. Como que no era lo que buscaba. Lo platicamos, lo acordamos y no pasó nada más.

Días después se me atravesó Adriana y fue mi primer batazoooo. “Pues fíjate que me gustas mucho ¿quieres ser mi novia?” “Ay… es que mis papás no me dejan tener novio. Perdón” ¡Zaaaaaaaas! y voy pa’ trás. Ni pedo. Pero de todo se aprende. De ahí supe que las cosas apresuradas y presionadas nunca salen. Ése fue mi primer y único batazo. Aprendí bien, creo yo.

Después llegó Vianey, una chica que me gustaba mucho. Primeramente por ser guapísimaaa, tener un buen cuerpo, ser inteligente y por ser en extremo agradable. Algunas mañanas simplemente nos salíamos de clase y nos poníamos a platicar. Pero había una morra rondando a mi alrededor, creo que se llamaba Maribel, se creía la sabrosa del salón y se comportaba de manera… libidinosa, sobre todo conmigo. Nein, nein, nein, todo gachito el asunto. Por sus pretensiones (conocidas por todos) Vianey se distanció de mí y todo valió madres.

Como en la prepa el pedo con las morras se me hacía redifícil le dejé por la paz y seguí con la banda. ¡Uuuuufff! Nos crecimos de a madres y la famita se nos subía un chingo. Me acuerdo que me sentía resoñado cuando las morritas de la prepa me pedían autógrafos y me pedían sacarme fotos con ellas. Creo que guardo unas cartitas por ahí en mi casa.

Pero al terminar la prepa comienza la vida pesada. Llegué al ITQ a los 17 años y comencé a vivir solo. Neta que se vive rebien ¿eh? Estando en esta nueva vida me dediqué a ver más allá. A los pocos meses conocí a una chica de Fundación Telmex, la organización que comenzó a becarme con mis nuevos estudios ¿su nombre? Alma. Esta chica también era becada y originaria del norte. La conocí una Semana Santa en Guanajuato. Seguimos viéndonos y para el verano ya era mi novia ¡ps claro! Debo decir que esta etapa estuvo recabrona. De a madres de difícil. La neta pasamos por muchas peripecias, los dos con los estudios y con la familia, atendiendo a los amigos. Yo a la escuela y ella a la chamba, porque aparte de estudiar chambeaba como modelo para pagar sus estudios. Sí, como modelo, galanes. Ya sé lo que piensan y no, ella no era de esa calaña, no se encueraba, al contrario, era recabrona y realzada, nadie se la hacía pendeja. ¡Uta! Por eso me gustaba, por ser bien cabrona.

Meses después surgieron problemas de consideración y todo acabó de chingadazo. La neta con ella aprendí un chingo a cómo llevar un noviazgo. Aprendí lo básico: comunicación, respeto y entrega. Neta que nada de eso se me va a olvidar.

Pocos días después conocí a Mary, otra chica de la misma calaña: becaria de Fundación Telmex. Bueno, no hace falta decirlo, esta chica derrochaba carisma. Para empezar tenía una sonrisa que derretiría a cualquiera. Güerita, de piel blanquita y siempre sonriente, ajá, pa matar más. Con ella duré unos dos meses porque la neta ninguno de los dos se ocupaba por el otro. Como que fue la pura calentura, nomás como para tratar de olvidar el pasado pesado. Igual, lo hablamos, pensamos y decidimos entre los dos. Las cosas ahí quedaron, pero después llegó Diana, aunque no se armó nada, sólo unas salidas y ya.

Como en ese entonces yo me sentía en una relativa confusión, como que me comencé a achicopalar, pero el pasado no abandona nunca, hijines, no, no, no. Alma y yo comenzamos a frecuentarnos de nuevo y ¡sobres! Comenzamos a salir de nuevo. Como que las cosas así de tajo no se terminan bien. Un par de meses después nos dimos cuenta de lo cabrón que se pondría si seguíamos por lo mismo, así que una vez más… terminamos, pero esta vez por las buenas y hasta el día de hoy seguimos siendo tan amigos como siempre. Amigos de verdad.

Como soy un tipo que adora viajar, conocí a mucha gente en estos viajes, sobre todo ñoños. Así que una vez más, caí con la ñoñez y Adriana (Ady) llegó. Lo que me atrajo de ella era su “fashionismo”. Vamos, no es secreto que yo soy un pandroso, pero la verdad tengo ese toque que “no se qué que qué sé yo”. Total, que ella tenía 6 años más que yo. Yo era un joven ambicioso y ella una chica con el poder de hacer y deshacer lo que quisiera. Letal combinación. Así que en ese extraño ambiente nos mezclamos y comenzamos a salir… ¡un año! Todo duró un año. La verdad no sé cómo es que duramos tanto. No teníamos los mismos objetivos ni metas. Ella ni metas tenía, creo. Cuando hay varo y facilidades como que desaparece ese sabor de… mmmmmmm… reto, de ganas de vivir experimentando desde lo más bajo.

Obviamente todo terminó ¿a quién engañábamos? Después de pensarlo un tiempo me di cuenta de que caí en un juego baratísimo y reculero en eso de los romances ¡Chale! ¡Ya, cabrón! ¡Ya! Ahí me dije: ni madres de romances. A la chingada con esto ¿pa qué putas doy vueltas a lo pendejo? Y así comenzó.

Comencé a vivir más para mí, para satisfacerme a mí nada más. Pero ¡Oh pinche destino mierdero! Conocí a la horma de mi zapato.

Iniciando ese año entré a clases de Inglés en el ITQ para cumplir con el trámite. Ahí fue cuando la conocí a ella, a LA MUJER: a jAzZ. Y disculpe usté que lo escriba alternando mayúsculas y minúsculas pero ése fue el sello de esta mujer. Mujerísima, diría yo.

Lo sorprendente de todo es que todo pasó lenta pero fuertemente. Como debe ser. Nos conocimos en Febrero, nos echamos los perros durante 6 meses y para el 22 de Octubre. Ajá, señoras y señores, el 22 de Octubre, hace dos años, comenzamos a ser novios. La mera verdá, y lo digo con la mano en el pecho, esos han sido de los mejores días de mi vida. 4 meses después terminó conmigo, 2 días después me pidió ser su novio, 2 minutos después acepté. 2 meses dejamos de ser novios de nuevo y las cosas quedaron como en un vacío durante días. Una noche se apareció la pasión y entre besos robados comenzamos a salir de nuevo. Decidimos estar juntos definitivamente y comenzamos una nueva vida. Se puede decir que rejuvenecí.

¡Craaaaaaaaaaaaaaaaaaaank! ¡Sorpresa! En realidad ella tenía un amante y me engañó con él. ¡Chiaaaaales! Supermentira. Ni pedo, así es la vida. Se puede decir que sí, que la amo. Ajá, culitos, así es esto del amor, se ama aún cuando todo es falso. Eso es precisamente “enamorarse de la mentira”. Incluso hasta la boda llegamos a planear (aún meses después de haberme enterado de que me engañaba) ¡Eso sí es clavarse, chingá!

Los días siguieron pasando, yo pensando a diario en esa morra y tratando de estar “cool” con la banda, pero la neta me volví bien ogro hasta con mi familia. Llegaron más nenas a mi vida. Regresó esa oportunidad con Mary, pero nel… la neta mi bisne no está ahí, no tengo una vida por allá.

Muchos conocen mi fascinación por la cultura alemana y ps la neta la oportunidad que tuve con mi alemanita sexy no la desaproveché. Desafortunadamente me di cuenta de que esa vieja es bieeeeeeeen mamona. Más que yo… neta. Así que las cosas murieron por la paz. Nos seguimos hablando, ajá, pero pos hasta ahí nomás.

Después comencé a salir con una chica que conocí en el japonés (experta en Alemán); también con Vianey, la chica guapísima de la prepa. También con Azucena… pero no dejo de pensar en la jAzZ ¡chale! La que conocí en el japonés me recuerda que con jAzZ me fui a Japón, Vianey me recuerda que no hay más guapa que jAzZ, Azucena (nombre de flor) me recuerda a Jazmín… y la lista puede seguir ¿eh?

Pero ¿y ora? Y ora ps toca seguir la vida como viene ¿qué no? ¡Pos a huevo! Nel, la vida no es correcta, no es justa, simplemente es. No hay coincidencias ni destinos. ¡La gente todavía se lo cree! Ni madres, se vive y ya. Y mis morras… ps no son mías. Nunca fueron mías. Nunca me han amado pero la neta… ¡tengo 22 años!… y los que faltan.

No tengo porqué desesperarme, simplemente la vida… es así.

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